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martes, 25 de enero de 2011

ETÉREA: Parte 1

(Casi cien años después)

El siglo XXI era un siglo extraño. Ruidoso y frenético, la ciudad siempre estaba poblada de gente, gente siempre con prisa que caminaba por la calle sin mirar alrededor, sin ver y sin prestar atención. Se cruzaban unos con otros y ni siquiera se cruzaba una mirada, parecía haber una prohibición en contra de encontrarse con los ojos de un extraño. Y las calles siempre llenas de extraños ruidos, máquinas, pitidos, luces y humo. Los avances eran tan rápidos que era imposible estar al día, pero también era imposible aburrirse intentando estarlo.

Aquel día como cualquier otro vagaba sin rumbo por las calles de la ciudad dejándose arrastrar por su entorno. No se sorprendió cuando un humano joven ocupado en escuchar música de sus cascos chocó contra ella y la atravesó como si nada, siguiendo su camino imperturbable al ritmo de su música. Aquello también había cambiado. Antaño los seres humanos inconscientemente evitaban su presencia aún si no eran capaces de verla, de algún modo presentían que había algo allí que no debería estar. Sin embargo con los siglos, o puede que con los adelantos de la ciencia y la tecnología. los seres humanos habían perdido esa capacidad de presentir lo sobrenatural, ya no estaban atentos a nada que no fuera su entorno físico y estaban dejando morir el cada vez menos existente sexto sentido. Aquello probablemente había facilitado la vida de muchas criaturas sobrenaturales que podían vivir entre humanos sin levantar sospechas, cosa que también representaba un peligro para la humanidad que vivía al margen de aquel mundo de misterio. Sin embargo para ella que pasaba los días como una solitaria vagabunda era como si incluso el mundo rechazara su existencia.

A lo lejos el estridente sonido de unas sirenas que se acercaban llamó su atención. Reconoció al instante la ambulancia que cruzaba a toda velocidad la calle. Y por encima de la ruidosa sirena reconoció otro sonido tan frágil que era apenas perceptible incluso para sus delicados sensores paranormales: el suave gorgoteo del mar, como las olas al morir contra la arena.

El corazón le dio un vuelco en el pecho. (En sentido figurado, ya que un espíritu no tenía corazón y sin embargo era increíble como su alma recordaba lo que había sentido su cuerpo tanto tiempo atrás.) El sonido del mar era como una poderosa llamada de auxilio, un imán para ella. Sin pensarlo dos veces saltó a la carretera tras la ambulancia y echó a correr tras ella. Ni siquiera un vehículo moderno era capaz de dejar atrás a la forma incorpórea de un espíritu. Necesitaba ver con sus propios ojos la fuente de aquel sonido tan conocido. Si tan solo hubiera una leve oportunidad, aunque sea un segundo para volver a encontrarse....

Y entonces un alma asomó la cabeza a través de la puerta trasera de la ambulancia. A juzgar por su aspecto era el espíritu de un chico joven, en torno a los dieciocho. Su presencia era semitransparente y temblorosa, como la de un alma que aún se aferra a la vida de su cuerpo malherido. Los ojos de ambos se encontraron y pudo distinguir la mirada sorprendida, perdida y asustada de aquella joven alma. Sintió un dolor desgarrador atravesarle el pecho que reconoció como angustia. Hacia tiempo que no sentía una emoción tan humana por alguien. Extendió la mano hacia el espíritu del chico y forzó una sonrisa.

-Vive-le ordenó apoyando un dedo sobre su transparente frente-Debes vivir. No hay nada al otro lado para ti. No temas yo estaré contigo, así que ahora regresa a tu cuerpo.

Insufló apenas una pequeña parte de su poder e hizo retroceder aquel alma al interior de la ambulancia y con suerte de regreso a su cuerpo. 

El suave sonido del mar comenzó a debilitarse, a desvanecerse en el ruido del día a día del siglo XXI. Aún así ella siguió a la ambulancia. Había hecho una promesa y puede que aún tuviera una oportunidad única, la oportunidad que tan solo se le presentaba una vez cada cien años.

Cuando llegó al hospital era un gran ajetreo de enfermeras alarmada y cuchicheos. No le costó mucho oír sus conversaciones.

-Parece que el chico que acaba de entrar se ha intentado suicidar.

-¿De verás? Es una lástima y parece tan joven...

-Sí, al parecer se ha tirado de un puente. Por suerte ha caído contra las vigas y han amortiguado su caída.

-¿Por qué haría algo así un chico tan joven y además guapo?

Pasó de largo de los murmullos hasta la doble puerta cerrada del quirofano. Cerró los ojos y aguardó mientras el sonido del mar iba muriendo como olas contra la arena hasta desaparecer.

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Dan abrió los ojos lentamente. Todo su cuerpo estaba abotargado y parecía que se negaba a responderle. A su pesar reconoció el olor a desinfectante, químicos y enfermedad propios de un hospital. Su mirada pasó despacio de la vía que sobresalía de su brazo a las blancas paredes de la habitación y por último a la extraña joven que lo miraba sentada en lo que parecía un incómodo sillón. La miró con extrañeza. Era bastante bonita, de mediana estatura, delgada, piel pálida de aspecto suave, largo y ondulado cabello castaño y unos grandes ojos almendrados que lo observaban en silencio. Y sin embargo estaba completamente fuera de lugar ataviada con aquel vestido blanco que parecía salido de una obra de Shakespeare. ¿Era una actriz? ¿Había salido de alguna obra de teatro? ¿Y qué hacía allí en aquella habitación de hospital que sin duda era la suya? Extrañamente la desconocida no parecía sentirse fuera de lugar.

-¿Quién eres?-preguntó y su voz sonó ronca y cansada.

La desconocida sonrió.

-Llámame Anais. 




miércoles, 19 de enero de 2011

El muñeco de la princesa

En su sexto cumpleaños la princesa recibió un regalo muy especial: un muñeco. Era una verdadera obra de arte: del tamaño de un niño, estaba fabricado con la más blanca de las porcelanas, su cabello fino, liso y corto era tan dorado como el sol y vestía un exquisito traje de terciopelo azul a juego con sus redondos y brillantes ojos de cristal.

La princesa que pasaba mucho tiempo sola debido al ajetreado trabajo de sus padres los reyes, lo convirtió en su inseparable compañero y lo bautizó con el nombre de Cristian. Lo sentaba a la mesa con ella a la hora de comer, desayunar y cenar, recibían juntos las clases, dormía con él entre sus brazos y siempre cuidaba de que estuviera limpio y bien peinado, e incluso le hacía trajes a mano y le contaba todos sus secretos. Pronto se convirtió en el único y mejor amigo de la princesa.

Sin embargo los años pasaron y el muñeco empezó a parecer más viejo y sucio, impropio de ser el juguete de una princesa. Pero cuando los reyes intentaron librarse de él prometiendole  regalarle un muñeco más nuevo y bonito a cambio, la princesa se negó en redondo y protegió a Cristian con su cuerpo y su llanto. E incluso cuando los sirvientes a escondidas intentaron tirarlo, la princesa lo recuperó de la misma basura y lo limpió y cuidó con sus propias manos.

El muñeco que había crecido querido por la princesa tomó vida aquella noche y comenzó a andar, hablar y comportarse como cualquier ser humano y con los años incluso llegó a crecer con la princesa. Y es que el muñeco era más que un juguete, era un golem cuyo corazón de piedra había sido calentado por el amor incondicional de la princesa y su enorme cariño a partir de los años le había insuflado vida, hasta que había sido capaz de despertar de su letargo de piedra.

Desde ese día en adelante la princesa nunca más estuvo sola y siempre tuvo un amigo incondicional a su lado. Y así se convertiría en una leyenda, la historia de la princesa que siempre iba acompañada por un apuesto hombre de piel pálida como la porcelana, cabello dorado como el sol y redondos y brillantes ojos azules como cristal, y del próspero y hermoso reino lleno de amor y paz que construyeron juntos.


domingo, 16 de enero de 2011

La princesa durmiente

Erase una vez, en un país lejano cuyo nombre nadie ya recuerda, una hermosa princesa de corazón puro e inocente que vivía pacífícamente en su castillo. Todos en la corte la querían e incluso los animales, las hadas y las criaturas del bosque la adoraban y buscaban su compañía. Sin embargo la princesa sabía que faltaba algo en su vida y se preguntaba que era hasta que un día lo encontró: el amor. 

Se enamoró perdidamente de un apuesto caballero que visitó el palacio y cuando este le ofreció acompañarlo cuando se fuera no dudó en dejarlo todo y seguir a su amado en sus viajes. Así la princesa vivió feliz dejando de ser una princesa y aunque todos en la corte la echaban en falta se alegraban de su fortuna.

Sin embargo el apuesto caballero una vez que hubo ganado fama y fortuna gracias a la amada y dulce princesa la abandonó en el bosque diciendo que nunca la había amado y que tan solo la había utilizado para alcanzar la grandeza. Devastada por la traición de la única persona a la que había amado la princesa perdió la capacidad de amar y su corazón quedó congelado e inservible. 

Las criaturas del bosque incapaces de soportar contemplar la destrucción del dulce e inocente corazón de la princesa que ahora era incapaz de amar decidieron echar un conjuro sobre ella. La sumirían en un profundo sueño del que no podría despertar hasta que apareciera el hombre que hubiera de amarla y podría descongelar su gélido corazón sin vida.

Así la hermosa princesa duerme eternamente con su corazón congelado en una cama de rosas protegida por sus espinas de aquel que quiera dañarla hasta que aparezca quien pueda derretir su corazón y enseñarle otra vez a amar.


Sleeping Beauty

I'm digging a hole into my heart
to bury my unrequitted love,
on the frozen coffin of my hopes
I´ll sleep a hundred years,
don't come my bright prince
and wake the eternal sleeping beauty
who has taken darkness as her lover
and sleeps now on oblivous eternity.

sábado, 15 de enero de 2011

ETÉREA: Prólogo

Bajo el hermoso cerezo en flor, bañada por los suaves pétalos mecidos por la brisa de primavera, una dama descansa con sus ojos cerrados y el rostro inexpresivo alzado al cielo grisaceo. Podría ser la más hermosa de las doncellas, de mediana estatura y delgada, frágil como una muñeca, con su piel pálida como las primeras nieves de invierno y el largo y ondulado cabello castaño esparcido suavemente como un abanico sobre la hierba, aún húmeda con el rocío de la mañana. Sus largas y oscuras pestañas permanecen inmóviles y apenas es perceptible el leve movimiento de su pecho.

El amanecer irrumpe en el pequeño claro y baña de lleno su atractiva figura, hermosa en el delicado vestido blanco de corte medieval. Si alguien la viera podría enamorarse en un instante de su belleza. Pero nadie puede verla, porque los espíritus no están hechos para ser percibidos por los ojos mortales y tendrá que seguir su solitaria existencia en el más absoluto de los silencios. Pero no hoy.

El viento arrastra el lejano sonido del mar, las olas al morir contra la arena, pero no hay ningún mar cerca. Con el suave ruido de las olas hace un caballero su misteriosa aparición. ¿O tal vez es él quien trae consigo el canto del océano? De la nada sus pies se posan sobre la tierra. Es hermoso y misterioso como una aparición. Alto y esbelto, el largo y sedoso cabello oscuro le cae suavemente sobre los hombros de la camisa blanca en contraste con la palidez innata de su piel. Sus rasgos son nobles: pómulos altos, nariz recta y finas cejas del color de la medianoche coronando unos alargados ojos grises como un cielo tormentoso. 

El hombre observa en mesmerizado silencio a la doncella durmiente bajo el cerezo y sonrie.

-No has cambiado nada, Anais- murmura absorto arrodillándose junto a ella- tan pura, inocente y descuidada como siempre.

Extiende la mano y suavemente, despacio, acaricia su sonrosada mejilla. Como si se hubiera roto un conjuro Anais abre los ojos y lo mira directamente con esa dulce y profunda mirada castaña que parece embeber su entorno. Se deja arrastrar por el torbellino de emociones reflejadas en aquella mirada: tristeza, felicidad, soledad, paz y sobretodo amor, un increíble amor que no ha perdido su esplendor con el paso de los siglos.

-Ellegard-susurra la mujer y de pronto, como si despertara de un largo sueño se yergue apoyando su espalda contra el cerezo- ¿Cuánto hace que has llegado?

Ellegard acaricia su cabello y enreda cariñosamente los dedos en los oscuros tirabuzones.

-Tranquila, acabo de llegar-responde con suavidad atrayéndola hacia sí- aunque me hubiera gustado contemplar por más tiempo tu hermoso rostro.

-No bromees con eso-interrumpe ella alarmada- quiero aprovechar el poco tiempo que tenemos para estar juntos

-En ese caso-Ellegard se inclina sobre ella y toma su delicado rostro entre sus manos- No perdamos tiempo.

Sus labios se posan sobre los de ella, al principio con suavidad y dulzura hasta que los sentimientos comienzan a aflorar apasionados y el beso se torao más profundo, más agresivo y confuso. Caen abrazados sobre la hierba húmeda con sus dedos entrelazados. Hubieran estado respirando fuerte si estuvieran vivos, pero la muerte te quita incluso ese privilegio, incluso el de oír el sonido desbocado de tu corazón enamorado.

Ambos saben que tan solo tienen un día, 24 horas para ellos y tan solo ellos. Es demasiado poco para contar las largas historias de un siglo, para expresar las emociones desbordantes que habían permanecido selladas en sus corazones solitarios, para empezar a compartir y a volver a comprenderse... tan solo les queda amarse desesperadamente hasta que el alba interrumpa el hechizo, la maldición de los amantes y aprovechar cada minuto como el último que es.

El amanecer interrumpe su encuentro cien años demasiado pronto para los enamorados que apenas han empezado a reencontrarse en brazos del otro, en los besos, las palabras, los suspiros...pero nunca las promesas. Ellegard alza la vista al sol que despierta con tristeza infinita acuarelada en sus ojos grises.

-Es la hora-dice innecesariamente, las palabras que ambos saben pero no desean oír.

-Debes irte- corrobora Anais con voz que trata desesperadamente de ser inexpresiva.

El lejano sonido de las olas regresa arrastrado con el viento mientras Ellegar se inclina una última vez para posar un beso en sus labios con ternura. Tiene el sabor amargo de la despedida.

-Volveré-susurra mientras el rugido del mar lo envuelve y su cuerpo comienza a fundirse en el amanecer. No es una promesa sino un hecho.

-Te estaré esperando- responde Anais como siempre, alargando la mano hacia la figura que desaparece envuelta en la caricia de las flores del cerezo-Qué son cien años más de espera para quien ya ha vagado durante siglos por estas tierras.

Su mano cae inerte sobre su regazo mirando con ojos vacíos el lugar donde Ellegard ha desaparecido hace apenas un instante.

-Que son cien años de soledad por poder estar unas horas contigo-repite doblándose sobre si misma.

Su mano temblorosa se aprieta con fuerza contra su pecho y contiene un sollozo mientras empieza a temblar y siente la calidez de las primeras lágrimas bañar sus rostro.

-Que son cien años más...-solloza. Las palabras parecen dejar de tener sentido- ¿Pero entonces por qué duele tanto?

Se deja caer al suelo vencida y deja que el viento y los pétalos rosados la mezan en su llanto.

Cien años de soledad y un solo día con tu ser amado es una dulce maldición para los enamorados.


martes, 11 de enero de 2011

Mi corazón no estaba preparado para quererte

Mi corazón no estaba preparado para quererte. Pero tú lo forzaste con tus besos, con tus bailes, con las dulces palabras al oído, con el licor de tus mentiras me emborrachaste para luego dejarme probar el infierno de la abstinencia, el amargo sabor de la soledad y la ansia de volver a alcanzarte.

Mi corazón no estaba preparado para quererte. Pero tu codicia no conoce límites y lo despertaste, el corazón puro e inocente de una niña que no está preparado para conocer los celos, el odio, la envidia, la roja pasión enardecida de las noches sin luna y los oscuros secretos que se esconden tras ella.

Mi corazón no estaba preparado para quererte. Pero nunca te importó y lo hiciste tuyo, retorciste la pura inocencia que solía vestir de blanco, ansiando todo cuanto no podías tener como siempre, bañándote en el impuro secreto de lo que nunca antes conociste y en vez de protegerlo lo tomaste, lo usaste, lo agotaste y una vez destruido lo tiraste.

Mi corazón no estaba preparado para quererte y aún así lo conquistaste y te quiso. Ahora es demasiado tarde para todo, incluso para arrepentirse. Y sigues hacia delante como si nunca nada fuera importante, sin mirar atrás al despojo que dejaste, a la tumba del blanco que asesinaste; porque sabes que si miras atrás al laberinto de traiciones que creaste, abanicándose en un oscuro amasijo de celos y envidias sin nombre, quedarás atrapado por siempre, incapaz de dar un paso para alejarte de este cementerio de marchitos sentimientos.


domingo, 2 de enero de 2011

Mil y una palabras de amor

Escribí mil y una palabras de amor
en una carta para ti
y la encerré en el fondo de un cajón
para no volverlo abrir.

En su lugar nuestras mentiras
se van grabando en el corazón,
engaños y fantasías
disfrazadas de algo mejor.

Porque no encuentro el valor
para confesarte todos mis sentimientos,
se van poco a poco marchitando
esperando a tu regreso
y que cuando aparto la vista
para no decir te quiero
espero que tus ojos me sigan
hasta el fin de nuestro encuentro.

Porque eres la luz que me ilumina
como a la luna el sol
eres el fuego que me ciega
y me quema el corazón.

Escribí mil y unas palabras de amor
en un barco de papel,
dejé que se lo llevara el mar
soñando con volverte a ver.

Y que quizás todas las palabras
que no te puedo decir
en una botella de agua salada
puedan llegar hasta ti.


Porque no encuentro el valor
para confesarte todos mis sentimientos,
porque pierdo las palabras
y dejo pasar el momento,
porque con una sola mirada
sentí como me desnudabas
y mirando a través de mi alma tuve miedo.

Porque eres la luz que me ilumina
como a la luna el sol
eres el fuego que me ciega
y me quema el corazón.

Escribí mil y una palabras de amor
en un avión de papel
y dejé que se lo llevara el viento
fingiendo que era sin querer.

Dejaré mi confesión a la suerte,
al destino que el viento eligió
si llegara a tus manos
sería un milagro disfrazado de amor.

Porque no encuentro el valor
para confesarte todos mis sentimientos,
cuando nuestros ojos se encuentran
los aparto corriendo
pero cuando te doy la espalda
tan solo espero que no apartes la vista
y mires como me alejo,
con mi corazón en una arista.

Porque eres la luz que me ilumina
como a la luna el sol
eres el fuego que me ciega
y me quema el corazón.

Cantaré mil y una palabras de amor
soñando con llegar a ti
y sentada bajo tu ventana
quiero creer que las podrás oír,
porque he encontrado el valor
para escribirte esta canción
con la esperanza perenne
de que te alcance todo mi amor
y aunque sé que soy exigente
por querer tanto de ti
intenta por favor comprenderme,
todo aquello que no puedo decir.

Tú que con una mirada
me atraviesas el corazón
y desnudas mi alma
sin tapujos ni rencor,
tú que me iluminas
como a la luna el sol,
tú, cuyo calor me ciega
y me quema la razón,
para ti son estas
mil y una palabras de amor.


sábado, 25 de diciembre de 2010

One for one

I used to think
there were few people meant
just for one,
I used to think
you were nothing but a crush,
and just now I understand
how wrong I was.

You knew it from the start
and kept coming for me,
round and round
in circles I would run
unaware of my own feelings
hiden in the dark,
in the back on my own heart.

But now I understand,
there's nowhere else to run,
you were the one from the start
and to the end you the only one,
let's hold hands
and walk forward
I won't run from my feelings anymore
cause now I know
love is meant for both.

You would come looking for me
now is my turn to let you know
how much you mean to me,
from the start and to the end
you are everything I think,
the one meant for just one,
the meanig of a crush I couldn't see.

We will scape from each other
but we will end up together,
we will walk different paths
get lost and separete
but in the end we will meet again
once and once again,
there's no other way
cause you are meant for me
and I am meant for you,
cause we are one for one
and that's the meaning of love.

Whenever you cry I will go,
whenerver I cry you will come,
I don't want to run anymore
this are the feelings meant for both.


And now I understand,
there's nowhere else to run,
you were the one from the start
and to the end you the only one,
let's hold hands
and walk forward
I won't run from my feelings anymore
cause now I know
love is meant for both.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Princesa de las mentiras

Cada mentira que nace de tus labios
sé que no es sino producto de tus desvarios,
no me mires con esos ojos tan puros
tras los que enmascaras el poder de tu embrujo
y esa sonrisa que se viste de seda
para conquistar corazones bajo la luna llena.

Veo a través de ti
y aun así me engañas,
me desnudas y me bañas
en el licor de tus caderas,
me emborrachas
hasta perder la razón
y cuando bajo la guardia
y visto la bandera blanca
es ya demasiado tarde,
me has devorado el corazón.

Cansado de tus mentiras
vivo sumergido en ellas,
atrapado en la red de tus engaños
me cuesta incluso respirar,
pero no importa
porque sin tus falsas sonrisas,
sin la mirada pura del deseo,
sin mi derrota en tu victoria
no podría vivir y amar;
tú, princesa del descaro,
reina de los disfraces,
emperatriz de las mascaradas,
solo tú me puedes conquistar.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Stop

Stop pretending to smile
when you want to cry,
stop saying you don't care
when you are holding back tears,
stop trying to laugh
when is bleeding your heart.

Stop this nonsense,
stop pretending to be strong,
if something is wrong
just say it,
if you wanna cry
I'll clean your tears
and embrance all your pain,
so don't hold back,
not anymore,
We'll be strong
together, you and me.

martes, 14 de diciembre de 2010

Keep me

Hold on our memories
and don't let go,
take my heart
and keep my soul,
and whatever happens
and whatever comes
keep me safe and sound
shut inside your thoughts.

Please, I'm begging you
to never forget
these precious memories,
I'm keeping you for ever
deep inside me,
holding onto you
as if there was no tomorrow.
I can't let go our love,
I need you to go on.

So hold onto our memories
and never ever let go of me,
I just beg for a place to stay
inside your heart and mind,
a corner to keep me alive
for the whole eternity
inside your soul and dreams,
a lonely space meant for me.

lunes, 13 de diciembre de 2010

I'll make you mine

I need to find
the answers in my mind,
dark and deep inside
I wanna make you mine
and I'm afraid
cause this is the first time
I feel this way,
nothing remains the same.

Darkness overcomes my heart,
my vision goes red,
I only think of you
there's nothing else,
there's nothing left
after you leave my side
and loneliness overflowns
everything instead,
I need to make you mine
dark and deep inside my mind
there's nothing else but you and I.

I can't take it anymore,
you come and go
I remain the same,
Are you playing with my love?
Don't you see it come?
I'm going crazy,
playing the fool
once and once more
always around you
and you can't see it
and you don't notice,
I am your toy,
you are my burden.
Please stop this play,
the curtains are falling,
I lack the confidence
 to just be watching
and sometime soon
I'll lose my temper
and I'll want to play my role
and make you my princess.


I need to find
the answers in my mind,
dark and deep inside
I wanna make you mine
and I'm afraid
cause this is the first time
I feel this way,
nothing remains the same,
everything seems changed
and I can't take it anymore
I'll make you mine tonight
now and forever,
I need you by my side,
I'll make you mine tonight
now and forever.


lunes, 6 de diciembre de 2010

Un recuerdo

He encontrado viejos sentimientos
al abrir el baúl que en mi corazón creí olvidado,
cubierto de polvo de marchitos sueños
me has mirado a los ojos desde mis recuerdos
con aquella mirada que sin palabras lo decía todo
y se me ha detenido el corazón un momento
como cuando con tus ojos comías mi cuerpo
y bastaba con tan solo silencio
para expresar todos tus sentimientos;
después mi corazón ha seguido latiendo,
he cerrado el baúl de vuelta a su encierro
y he seguido adelante marchitos los sueños.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Let's dance tonight

You were the one to say goodbye,
you came to me words in hand
"Lets end this senseless game,
you know there's nothing left.
We better split up"
And I just nodded and said
"Yes, you are right, yes
lets call it to an end"

You never looked in my eyes
I pretended not to cry,
you tried hard to look as
everything was all right
but we both know we were
holding tears back,
just one more time,
just one more chance,
nothing is left
just lets stand.

And tonight we meet again
the pub is dark,
couples are dancing on backstage,
our eyes meet, no coincidence,
you come to me without a word
you hold my hand and don't let go,
just this one night we'll be in love,
let's pretend it never ended,
just this one night memory for both.

Let's dance tonight
as if there was no tomorrow
let's sing tonight
as if there is no yesterday,
let's love tonight
and pretend we never said goodbye,
just tonight as if it is the only night left.

Playing lovers games
light and darkness embraces,
your eyes are bright
and don't let go of mine.
It's just like a fairy tale
we both are cinderella
pretending the night will last forever,
pretending tomorrow will not come
and everything fits together
as if we never split up,
as if we never fell apart,
as if we were meant for eachother
and we don't care if it's a lie,
and we don't care if it's a dream
and we don't care if it'll just last tonight,
all is left is you and me,
dancing on the last night letf to be.


Let's dance tonight
as if there was no tomorrow
let's sing tonight
as if there is no yesterday,
let's love tonight
and pretend we never said goodbye,
just tonight as if it is the only night left.

And morning comes
and the dream ends
It's broken
the cinderella spell,
we are back 
to our old selfs,
we say goodbye
once again
and walk our way
as if the night was a dream
that sinks in day,
a second of love left
to our secret memories.

Tonight I've loved you once again
as it was suposed to be,
tonight we've met eachother hearts
and danced under the love spell
night casted on you and me.


sábado, 4 de diciembre de 2010

Moonlight bath

Full moon bathes
Our naked bodies
Swimming freely
in the summer sea.

With bared skin
You make me sway,
Lips touch lips,
A silent kiss
For my eternal memories

We are so fools
Playing lovers games
Under the full moon,
Wishing for no tomorrow to come
Wishing for a never ending night
For just a second more
On this summer sea
Bathing naked on the moonlight
Playing love and peace.

But full moon will go to sleep
Sun will rise
And we will come back to yesterday
The dream will die
And you won’t look me in the eyes
When you walk back to your life
Leaving me alone with mine.

We are so fools
Playing lovers games
Under the full moon,
Wishing for no tomorrow to come
Wishing for a never ending night
For just a second more
On this summer sea
Bathing naked on the moonlight
Playing love and peace.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Encrucijada de sentimientos

Nunca he entendido a esas mujeres
que aman hasta el abismo de la misma muerte,
que regresan una y otra vez de rodillas
a una mentira disfrazada de hombre.
Siempre he sabido que mi orgullo era grande
que jamás perdonaría a quien osara engañarme
que el precio justo por las mentiras es dar la espalda
y no mirar atrás por mucho que vuelva a buscarme.

Y entonces llegaste tú
y derrumbaste mis cimientos
y me amaste
y me dejaste,
y me usaste
y me tiraste,
y me acogiste
y me robaste,
y me mentiste
y me engañaste
y finalmente me abandonaste.

¿Dónde quedó mi orgullo?
Te di la espalda pero
mi corazón aún repite tu nombre,
en mis sueños extiendo mi mano
queriendo alcanzarte,
en la realidad me engaño
no queriendo encontrarte.

Vivo atrapada en una encrucijada
conmigo misma y mis deseos inconfesables,
con mi orgullo y tú en una balanza,
sopesando los recuerdos que robaste,
tú que me creaste
y me rompiste,
tú que me hiciste
y me tiraste,
tú a quien amé
y me abandonaste.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Unable to forget

I haven't been able to forget
deep inside my painful mind
every single moment remains
unchanged the feelings we exchanged,
sorrow will come back in tears
and I'm runing round and round in circles
unable to forget,
unable to go back,
unable to regret
cause even now same choices I would make,
still I love you day after day,
more and more,
round and round
unable to regret
unable to forget,
still I can't stop my overflowing love.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cementerio de promesas

-Seguro que lo entenderá.

Era una falsa promesa y tú y yo lo sabíamos, pero como siempre no podíamos dejar de prometer mentiras.

-La próxima vez seguro...

Los engaños comenzaban a anidar en nuestros corazones muertos, helados en el frío de nuestros sentimientos. Nos engañábamos el uno al otro e incluso a nosotros mismos. Si creíamos que era verdad tal vez lo fuera. Es el engaño más grande que nunca construimos y sin embargo, con convencimos de ello hasta la médula, incapaces como siempre de aceptar la verdad. Puede que estuviéramos hechos para las mentiras, cortados por el mismo patrón, para vivir en los cuentos de nuestros propios engaños; en vez de enterrar los sentimientos muertos.

Hasta que se nos cayó la venda y no fuimos capaz de soportarnos. Cuál fue la primera falsa promesa, me pregunto ahora. ¿La tuya o la mía? ¿Cuál fue la primera puñalada, la primera daga que atravesó el corazón hasta asesinar los sentimientos? ¿La mía o la tuya? No es que ya importe mucho. Ahora vivimos en el cementerio del amor marchito, entre tumbas de promesas rotas, en un nicho descansan los sentimientos que tú apuñalaste con mentiras y en un mausoleo he enterrado los recuerdos junto con el cuerpo de tus engaños.

Me pregunto si alguien vendrá a dejar flores sobre la lápida bajo la que mi corazón descansa a la espera de que alguien venga despertarlo de su largo sueño de invierno.


Stop your tears

It was never of wrong and right
It was always of you and I
but you wouldn't undertand
and know is late to go back.

So stop crying outside my home
I can hear your tear drops
sadness is flowning
into our roses
the garden we built for love.

You, It was you,
you decided,
you decived
I can forgive
but never forget
you cheated on me
I decided to go on
without you.


So stop crying outside my home
I can hear your tear drops
sadness is flowning
into our roses
the garden we built for love.

Climbing the stairs back home
an empty room is waiting
you are asking yourself why
and will come to me crying,
but don´t beg anymore
the choice is made far long
you decided to decive me
I choose to let us go,
there is no room for us anymore.

So stop crying outside my home
I can hear your tear drops
sadness is flowning
into our roses
the garden we built for love.

Look up to the sky
let the rain clean your tears
then give it a try
and once again smile,
the sun will come out
live will go on,
look up to the  rising sun
among tears clouds.
Can you see the seven colors
of the rainbow too?


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Una promesa

Por alguna razón cuando te veo
mis ojos no pueden dejar de llorar,
mis manos quieren alcanzarte
y te salen a buscar,
pero siempre me detengo
un instante ante de llegarte a tocar
como si tuviera miedo
a que te desvanecieras como un sueño
que nunca pude realizar.

Por alguna razón cuando estoy lejos
la nostalgia secuestra mi corazón
te pertenecen todos mis pensamientos
y no puedo escapar de estos recuerdos,
atrapada, vagabunda en el tiempo
me pregunto cuando te volveré a encontrar.

No tengo el valor para tomar tu mano
pero tú siempre la extiendes hacia mí,
tan amable aguardando mi regreso,
abrazándome como si temieras que fuera a huir
y mi corazón se detiene un segundo
cuando tus labios me susurran su cariz,
una promesa perenne que me hiciste
y que vive eternamente en mí
"Siempre te estaré esperando
porque te amo solo a ti"

Solo un poco más aguarda
amado enamorado de mi amor,
tan solo un paso más hacia el futuro
y habré alcanzo el sueño de mi corazón,
entonces regresaré a tus brazos
al abrazo que nunca deseé dejar marchar
si aún me amas sé que estarás aguardando
en el jardín donde nos encontramos,
donde todo comenzó.

No quiero soltar tu mano
pero saber que estará para sostenerme
cuando vuelva a buscarte
me da el valor
que necesito para seguir soñando.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Amor sabor a chocolate.

-Ya no me importa lo que digas. Estoy cansada de escuchar tus insensateces- la voz lacónica, monótona, fría, carente de emoción. Todo una gran mentira.

-¿Entonces me perdonas?

Lilian pensó en cuanto le gustaría en ese instante fumar y lanzarle una bocanada de humo a la cara, o tal vez tirar la colilla a sus pies y aplastarla con el tacón de sus botas. Un gesto que valía más de mil palabras. Pero ni fumaba, ni usaba tacones; maldita fuera en aquellos momentos su sana y aburrida forma de vida. De modo que se conformó con darle la espalda y alejarse lentamente callejón abajo.

-Por supuesto que no-dejó que el viento arrastrara sus palabras hasta él, el viento de invierno frío como su corazón desencantado.

No se movió, nunca lo hacía, y ella continuó calle abajo hasta desaparecer de su vista. Metió las manos pálidas en los bolsillos del abrigo, hacía frío y las palabras se transformaban en vaho al acariciar el aire. Lo mismo ocurría con sus suspiros. Tal vez el amor también se evaporaba al ponerse en contacto con el frío de invierno.

Pensó que estaba cansada, cansada de todo, de las excusas baratas, de las palabras vacías y de las promesas rotas. Cansada de los sueños olvidados que en su corazón persistían, cansada del dolor cuasado por la indiferencia, cansada, tan cansada...

El viejo banco blanco del parque le dio la bienvenida como a un viejo conocido. Sentada alzó la vista al cielo encapotado y dejó que el frío viento lacerara sus mejillas. Era incapaz de recordar la razón por la que siempre terminaba volviendo a su lado, la razón por la que volvía a ilusionarse con promesas que sabía que olvidaría o citas a las que nunca acudiría. Era incapaz de recordar la razón por la que darle la espalda y alejarse le era tan doloroso, la razón por la que deseaba tenerlo junto a ella a pesar de haber escapado.

La tarde dio paso al anochecer y el frío continuó tomando posesión de su corazón poco a poco, el cielo encapotado permitió abrir una ventana a las estrellas y su falsa calidez. Ahora sentía frío dentro y fuera, en cuerpo y corazón. Una vez más el vaho robó su suspiro.

Y de pronto un abrigo se deslizó sobre sus hombros y una humeante taza de cartón apareció entre sus manos. No necesitó alzar el rostro para imaginar su sonrisa, esa sonrisa melancólica que no podía disfrazar su tristeza.

-Es chocolate como a ti te gusta. Porque el chocolate calienta el cuerpo y el alma.

Era cierto-pensó llevándose la taza a los labios y olfateando a regañadientes el espeso aroma del chocolate negro- el chocolate calentaba tanto el cuerpo como el alma. Era algo que siempre solía decir cuando lo bebía, y siempre que lo bebía sonreía.

"¿Te gusta mucho el chocolate, no?"-había preguntado él la primera vez.

"Sí, porque calienta el cuerpo y también el alma"-había respondido. Una única frase y él aún la recordaba.

Le había traído chocolate para calentar su alma helada. Aquel pequeño detalle era la razón-recordó-la razón por la que regresaba, la razón por la que dolía alejarse, la razón por la que lo amaba. Su amor estaba hecho de pequeños detalles, de las mínimas cosas que él siempre recordaba, de cada diminuta característica que él conocía de ella, mejor que nadie. Sí, su amor era como aquel chocolate, un cúmulo de pequeñas notas de comprensión, y como aquel chocolate era también amargo y dulce pero espeso; siempre calentaba el corazón.

¿Cómo podía olvidar las cosas obvias como una cita o una promesa, las cosas que todos recordaban, y sin embargo conocer los detalles más pequeños pero de algún modo más importantes? Los pequeños detalles que formaban su personalidad. Y aquellos eran los pequeños detalles que formaban la de él, la razón porque lo amaba, los pequeños detalles que lo hacían ser quien era. Cada vez que olvidaba esos pequeños detalles su corazón se congelaba en la tristeza y cada vez que lo recordaba de nuevo el frío se deshacía en lágrimas cálidas y vahos en forma de suspiro.

Después de todo lo amaba.

-¿Vamos a casa?- él le tendió la mano dubitativa, insegura.

Sin levantar la mirada podía imaginar sus ojos relucientes pintados de preocupación y miedo. Pero levantó la mirada para verlos, tal y como los recordaba, y con una sonrisa tomó su mano, grande y cálida contra el frío de invierno. 

-Sí, vamos.

La sonrisa de alivio que bailó en sus labios era genuina cuando la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia sí.

-Estás helada-murmuró preocupado- Cuando lleguemos a casa te prepararé un baño de espuma.

La calidez invadió su cuerpo, su pecho y su alma. No era cualquier chocolate el que calentaba el cuerpo y el alma, era solo el chocolate que él traía.


viernes, 19 de noviembre de 2010

Juguetes del viento

El viento arrastra los lamentos,
los restos de sentimientos
que envueltos en nostalgia
entregaste a nuestro cielo,
el mismo cielo bajo el que
nos amamos sin arrepentimiento,
desnudos sueños indefensos
arrebatados de nuestros pechos
a la deriva, sin cobijo
son ahora juguetes del viento,
material efímero de los recuerdos.

Fumando amor.

-¿Ahora fumas?- preguntó la voz.

Amanda no necesitó girarse para ver quien le hablaba, hubiera reconocido aquella voz grave y profunda en cualquier parte, sin importar cuantos años pasaran.
La fría brisa marina acarició su rostro y despeinó su largo cabello oscuro. Dio otra larga calada al cigarrillo con calma y dejó que la columna de humo volara hacia el cielo sin apartar los ojos del mar. 

-Es curioso- respondió al fin- Antes estaba en contra de fumar e intenté mil y una veces que lo dejaras. Pero cuando te fuiste sin decir adiós lo único que dejaste fue una caja de cigarrillos, de la marca que siempre fumabas. Fue lo único que me quedó de ti. Y ahora me parece que estos cigarrillos tienen tu sabor y tu aroma, son parte de ti y cuando los fumo parte de mí también, como tu nunca fuiste, Lucas.

Lucas dio un paso al frente y se colocó frente a ella tapándole la hermosa visión del mar que disfrutaba cada atardecer sentada en el malecón del puerto. Ante sus ojos Amanda vio aparecer su rostro, el rostro que había amado tan desesperadamente, el rostro que la había traicionado. Tan hermoso como siempre, sus facciones varoniles y maduras, su barbilla afilada y sus ojos claros como alfileres plateados que atravesaban el alma. Se obligó a si misma a mirarlos aún temiendo que sus ojos traicionaran la profundidad de sus propios sentimientos.

Suavemente Lucas quitó el cigarro de sus labios, lo tiró al suelo y lo apagó con la suela del zapato, con el mismo gesto que tan bien recordaba.

-Ya no hace falta que fumes-le susurró con aquella voz que hacía temblar su corazón- Ahora estoy aquí, de modo que no necesitas sucedáneos para reemplazarme.

Lentamente y sin inmutarse Amanda sacó otro cigarrillo de la gabardina y se lo llevó a los labios.

-Prefiero el tabaco-repuso con voz lacónica- Los cigarrillos siempre me son fieles, se quedan conmigo hasta que mueren y después simplemente puedo encender otro y me hará la misma compañía que el anterior.

-¿De modo que prefieres hacer el amor con los cigarros que conmigo?- inquirió Lucas con una sonrisa traviesa inclinándose sobre ella y volviendo a arrebatarle el tabaco de los labios.

Amanda suspiró exasperada y se obligó a mirarle directamente a los ojos.

-¿Por qué has vuelto?- preguntó.

Lucas ladeó la cabeza para atravesarla con su mirada.

-¿No deberías preguntar por qué me fui?

Esta vez le tocó a Amanda dedicarle una sonrisa llena de cruel ironía.

-¿Acaso me lo dirías?

Las sonrisa en labios de Lucas se ensanchó.

-Probablemente no-reconoció- Pero es la primera vez que no quieres saberlo.

Amanda dejó escapar un suspiro acompañado por el vaho frío de los anocheceres de invierno.

-No soy la misma que dejaste atrás-contestó.

Lucas se inclinó aún más sobre ella y Amanda no fue capaz de apartar la mano cuando se la tomó. El corazón le dio un doloroso vuelco en el pecho, un sentimiento que no deseaba recordar. El hombre sonrió.

-En eso te equivocas, sigues siendo exactamente la misma persona que yo conozco. De no ser así no habría vuelto.

-¿Por qué has vuelto?-repitió Amanda con un hilo de voz.

La sonrisa se esfumó de labios de Lucas y una expresión de sincera seriedad que nunca había visto en su rostro tomó su lugar.

-Porque te amo- respondió escuetamente rodeándola con sus fuertes brazos, atrayéndola hacia sí y silenciando sus labios con un largo beso.

Amanda se dejó arrastrar por el beso, por el viejo sabor a tabaco de sus recuerdos, por el dulce aroma a menta, por aquellos brazos que tantas veces la habían rodeado y por el torrente de memorias que despertaba en su interior.

Puede que nunca supiera porque se había ido, pero sabía porque había vuelto. Quería creer en aquel amor que nunca había olvidado. Descubrió con lágrimas que siempre había querido creer en él con todo su alma. Ella había esperado, había regresado cada atardecer al puerto como cuando eran amantes, había recorrido día tras día las mismas calles con la esperanza de reencontrarlo. Y él había vuelto a buscarla, había vuelto a su lado. Con eso le bastaba, al menos por ahora.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Un mundo en rojo y negro

Espalda contra espalda, el sudor se adhería a sus ropas, los unía uno al otro el sudor con el olor rancio del destino. Las botas resbalaban sobre sangre húmeda. Eran viscosas las lágrimas que cubrían sus mejillas. ¿O tal vez no eran lágrimas? El mundo había quedado vacío de colores, sin significado, se había quedado ciega, atrapada en un paisaje bicolor de rojo y negro.

Rojo. Roja la sangre sobre la que caminaba. Roja la ira ciega y desesperada con que blandían sus espadas. Espalda contra espalda, rojo el dolor de sus heridas. Roja la muerte que alcanzaba a sus enemigos. Rojos los rostros que caían uno tras otros a sus pies resbaladizos. Roja la estela que dejaba atrás la vida al abandonar los cuerpos vacíos a su suerte. Rojo el entrechocar mortal de sus espadas. Roja la lluvia que bañaba su rostro de lágrimas viscosas.

Y negro. Negra la desesperación con que se abrían paso deseando incoherentes un minuto más de vida, de aquella vida roja y negra. Negra la muerte que reclamaba los cuerpos que sus espadas desechaban en un baño de roja sangre. Negra la piedra sobre la que descendía el húmedo torrente de un río rojo.

Negra y roja la locura que desesperada los guiaba espalda contra espalda, adheridos por el sudor rancio con olor a destino, siempre un paso más hacia delante, un paso más hacia la vida roja y un paso más hacia la muerte negra.

En un mundo rojo y negro solo había sangre, sangre húmeda sobre piedra negra, piedra negra y sangre y sangre y sangre.

Sangre

Sangre,
húmeda sangre roja
sobre piedra negra,
piedra negra
y sangre
y sangre
y sangre.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Siempre fui yo

¿En que momento me venciste?
¿En que momento me atrapaste?
¿En que momento decidí
querer sanar tu corazón?
Necias mis excusas ciegas,
ciega mi razón,
no hay remiendo que pueda
reparar el amor
que te fue robado.

Y aún sabiéndolo
quise entregarte todo
entre verdades disfrazadas
y medias mentiras,
hoy me doy cuenta
de que no fue sino una treta
para conquistarte,
que me enamoré de tu dolor,
de la necesidad de tu amor,
hoy soy consciente
de que yo era la más necesitada,
la que mendigaba amor desesperada,
la que buscaba un abrazo,
una nota de cariño,
la que pedía a gritos
que la amaran,
esa siempre fui yo.

sábado, 6 de noviembre de 2010

No queda nada

No queda más de nosotros
que el fuego que ardió apasionado,
somos el viento que arrastró las cenizas
grises de nuestro corazón enamorado,
uno que por cada latido
muere un poco más en el silencio,
no queda rastro de nosotros
solo somos leyendas y cuentos,
esencia consumida de sueños viejos.

Cigarrillo enamorado.

El cigarrillo quemado
aguarda paciente en el rellano
el regreso innecesario de su amante
que lo consumió con pasión,
en sus labios con un beso enardecido
y lo abandonó a su suerte desgastado,
colilla de placeres vencidos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

La hora

Ha llegado la hora de desvelar las mentiras,
de liberar los secretos, las palabras cautivas
de estos labios malditos que tú secuestraste.

Ha llegado la hora de encontrar las miradas
que acabaron perdidas en la desesperanza
tras salir cada anochecer sin rumbo a buscarte.

Ha llegado la hora de empezar a olvidarte
pero mis mañanas, noches y tardes
siguen fugándose tras de ti como amantes.

Ha llegado la hora, pero mi corazón
no quiere dejar de repetir tu nombre
no quiere dejar marchar al único hombre
que lo ha hecho latir en dolorosa agonía.

Dulces son las horas de mis recuerdos,
amarga es la hora que llega a vernos,
enamorados mis labios que claman tu regreso,
desesperados mis ojos doloridos buscan tu reflejo
y tú que has encontrado tu hora hace tiempo
has olvidado mi amor y has partido lejos,
lejos de mis lágrimas, lejos de mis besos.