Muere en tus labios
un suspiro apasionado,
por su propia muerte atormentado,
deseando permanecer cautivo eterno
de la caricia de tu piel y de tus besos.
Todo beso pasajero
se desvanece en el deseo
de ser de tus labios prisionero.
Oh, labios cautivos de labios,
desde que probé su licor,
prisioneros de mis desvaríos.
