Estoy cansada de ser la absurda cenicienta
que cada sábado se viste de princesa,
que se tortura con asesinos zapatos de cristal
para a su chico llegar a impresionar.
Estoy cansada de valorar que vale más,
lucir sin verguenza un escote sin reservas
o esculpir un monumento con mis piernas,
sin tener en cuenta que en la calle hiela.
No soy una muñeca de porcelana,
no fui por un artista cincelada,
debajo de tanto maquillaje
se esconde una mujer sin arte
que busca quien la ame.
Quiéreme,
quiéreme,
quiéreme,
como soy.
Quiéreme recien levantada,
con la melena toda despeinada.
Quiéreme cuando no quiero nada
más que quedarme el día en pijama.
Quiéreme cuando salgo en deportivas,
a correr sin pausas y sin prisas.
Quiereme con todas mis cositas,
porque soy más que rimmel y sonrisas.
Estoy cansada de las horas frente al espejo,
midiendo cada curva de mi cuerpo,
disfrazando mis ojos con sombra negra,
finjiendo tener porte de princesa.
Date cuenta si lloro el rimmel se me corre,
si como, si te beso, el pintalabios se va en ello;
si rio, si sonrio, se me agrieta el colorete,
quítame esta máscara y quiéreme como esté.
No soy una muñeca de porcelana,
no fui por un artista pincelada,
mira el lado positivo,
puedo sentir estando contigo.
Quiéreme,
quiéreme,
quiéreme
como soy.
Quiéreme cansada o descansada,
quiéreme en la calle o en la cama,
quiéreme sencilla o disfrazada,
quiéreme cuando me quito la máscara.
Quiéreme no por ser una muñeca,
quiéreme sin vestirme de princesa,
déjame ser tu cenicienta,
descúbreme y quiéreme sin verguenza.
Quiéreme como mujer,
no como escultura,
quiéreme como persona,
déjame ser tuya.
Quiéreme,
quiéreme,
quiéreme
como soy
y no por
como visto hoy.


