Coincidimos
pero nunca nos hablamos,
nos miramos
pero siempre de soslayo
y si por azar se cruzan nuestras miradas
siempre nos esquivamos.
Somos amantes,
amantes del sueño de un amor inexistente,
amantes del secreto que esconde lo evidente,
sin valor para encontrarnos en el punto equidistante
en que se cruzan nuestras miradas a diario,
amantes en definitiva de un sueño imposible,
enamorados de la ilusión de un amor distante,
amates del sueño de un amor inexistente.
