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sábado, 30 de octubre de 2010

Divagaciones en la desesperación

Las ganas de llorar
no me dejan respirar,
me ahogo
en el cauce de mis odios,
me niego
a enfrentarme a mis miedos
y no dejan de llamar a mi puerta.
Mi orgullo herido
ha perdido su fuerza,
no queda retazo
del valor de antaño
y mientras me ahogo
en el llanto que no derramo,
las lágrimas guardadas
me están sepultando
y no encuentro la confianza
para levantar la espada contra mis temores,
mi navaja siempre está desafilada,
parece que no puedo volver a estar completa
e incluso dudo de lo que soy y lo que era,
dudo poseer habilidad alguna,
se han perdido en la laguna
del enmascarado desencanto.
¿Queda algo de mí que alguien quiera?
¿Por qué en vez de luchar solo divago?
He cerrado mi corazón desesperado
y lanzado la llave al fondo del abismo,
he secado el pozo de mis lágrimas
pero el llanto persiste sin olvido
y los pedazos de mi orgullo desamparado
aún quieren seguir en pie y seguir luchando
sin el valor ni la confianza intactos,
no hay nada de heroico en luchar una batalla
dada por perdida sin ser empezada.
¿Donde han huido la confianza, el valor
y la seguridad que tanto atesoraba?

2 comentarios:

  1. Ánimo, ya veras como hay días mejores en los que los miedos no nos acechan tanto y nuestra respiración es menos ahogada.

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