nos desnudamos en el mar
y nuestro primer beso
tuvo sabor a sal.
Desde entonces han pasado muchas noches
y no te he podido olvidar,
han subido y bajado las mareas
y se han llevado nuestras huellas
y las locas palabras de amor
que tu dedo escribió.
Eres la mayor locura que he cometido
pero nunca me he arrepentido.
Tus ojos son como el mar
profundos e impredecibles
y puede que traicioneros
pero me encanta bañarme en ellos,
nadar desnuda en tu mirada
y mecerme al designio caprichoso
de la luna llena.
Bailamos sobre las olas,
nos amamos en la arena
y a la luna llena
cantamos este amor.
Desde entonces han pasado muchos días,
muchos juegos de sonrisas,
la luna ha menguado y crecido,
nos ha apagado y prendido
como juguetes al capricho
de sus locos designios.
Eres la mayor locura que he cometido
pero nunca me he arrepentido.
Tus ojos son como el mar
profundos e impredecibles
y puede que traicioneros
pero me encanta bañarme en ellos,
nadar desnuda en tu mirada
y mecerme al designio caprichoso
de la luna llena.
Desde entonces noche tras noche
el mar es nuestro amante
y compartimos besos
con su sabor a sal.
Y cuando no mira la luna nueva
soltamos las riendas
y nos dejamos arrastrar por las mareas,
rompemos con todos los amarres
y zarpamos hacia la libertad,
amor sin cadenas.
Eres la mayor locura que he cometido
pero nunca me he arrepentido.
Este amor es como el mar
profundo e impredecible
y puede que traicionero
pero cuando no ha puesto el amor
la vieja cordura en juego,
al límite de la sana locura,
soy feliz con ello.


























