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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una pequeña llama en la oscuridad

En el rincón oscuro de mi soledad
alguien dejó prendida una vela,
mirar su llama brillante me ciega
y mis ojos lloran lágrimas tiernas,
sangre derramada de heridas viejas.

Dolor me causa el solo verla
pero duele aún más perderla
y no encontrar cerilla con que encenderla.

Alguien me dijo una vez
que su nombre es esperanza,
el fuego que nos impulsa adelante
cuando caen los sueños duele tenerla
pero duele más vivir sin ella,
sin ella somos hueso y carne,
muerte en vida, vida en muerte.

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